viernes, 2 de noviembre de 2012

LAS PALABRAS QUE ARAÑAN NUNCA MUEREN





Libre te quiero

como arroyo que brinca


de peña en peña,


pero no mía.





Grande te quiero

como monte preñ
ado

de primavera,

pero no mía.





Buena te quiero

como pan que no sabe

su masa buena,

pero no mía.




Alta te quiero



como chopo que al cielo


se despereza,



se despereza,



pero no mía.





Blanca te quiero



como flor de azahares



sobre la tierra,



pero no mía.





Pero no mía



ni de Dios ni de nadie


ni tuya siquiera.







Agustín García Calvo








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